La Red y sus chamanes

Las sociedades tradicionales se basaban en las creencias religiosas y valores tradicionales que las mantenían estables anulando cualquier amago de individualidad. Hoy en día, en nuestras sociedades desarrolladas, la innovación reemplaza a las creencias. La innovación se presenta como un motor que nos emancipa como individuos aunque esté llenas de riesgos.

Pero afortunadamente tenemos nuestros chamanes modernos, esos seres con la capacidad de modificar la realidad o la percepción colectiva de ésta. Con la facultad de predecir, de comunicarse con el más allá presentando habilidades visionarias y adivinatorias.

Y la Red es terreno abonado para estos nuevos chamanes, que actúan como psicopompos –guías de almas-, nos hablan de cómo será la Red en un futuro. Una Red que, junto a la innovación tecnológica constante, nos conducirá a la Nueva Atlántida de Francis Bacon. Una isla con una sociedad con conocimientos técnicos y científicos muy avanzados en casi todos los campos de la vida del ser humano con la Casa de Salomón, como un lugar de síntesis del saber y a la vez una especie de museo y catedral de la técnica donde se celebraba una suerte de culto tecnocrático.

Llevo tiempo leyendo/escuchando a una fauna de chamanes que escriben/disertan sobre las potencialidades revolucionarias de las nuevas tecnologías y como nos conducirán al nirvana del conocimiento y la abundancia de servicios y bienes virtuales olvidando la realidad más elemental, que cualquier revolución tecnológica tiene que contextualizarse en sus respectivos ámbitos sociales, económicos y culturales y las tensiones que se producen entre tecnología y sociedad. Ámbitos que, hoy por hoy, están mediatizadas por las relaciones entre los individuos y las instituciones –públicas y privadas- como órganos de gestión del poder y el control.

Es cierto, las nuevas tecnologías y la Red conllevan una gran capacidad que podrían transformar nuestras sociedades profundamente, pero, por el momento, los poderes económicos y políticos lo único que persiguen es integrar dichas tecnologías en sus procesos de dominación, eso si, cambiando comportamientos para que nada cambie. Mientras tanto, sus chamanes, disfrazados de expertos, gurús o profesores de escuelas de negocios, mantienen distraídos al personal con gadgets de la innovación y otras parafernalias tecnológicas.

Dicen que una crisis es una oportunidad, me pregunto: ¿Se está aprovechando la crisis actual para transformar realmente nuestra sociedad y las relaciones de poder tanto a nivel macro como micro?  En mi opinión, no.




Video de Simon Hergueta
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