El Manifiesto. Bolcheviques 1.0 versus Líderes 2.0

Un número importante de internautas, entre ellos el que suscribe esta entrada,  se han adherido al Manifiesto “En defensa de los derechos fundamentales en Internet” publicándolo en sus blogs, adhiriéndose a grupos en las redes sociales o aportando su opinión en foros.

Es una reacción normal en cualquier país democrático a una medida que puede afectar al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura, en este caso, a través de Internet.

Pero al mismo tiempo la génesis del Manifiesto pone en evidencia las carencias y falta de transversalidad de la Web 2.0 española en lo social y político.  El Manifiesto lo piensan, cocinan y ponen en circulación, atribuyéndose la representatividad de una amplia mayoría,  un reducido núcleo de “lideres” de opinión en la blogosfera española, me atrevería afirmar que muy reducido. Una actitud que parecida a la  imagen de los bolcheviques de la revolución Rusa o China, en la que un reducido número de personas se autoproclamó vanguardia de la gran masa e impuso su pensamiento y estrategia para conducirnos a un mundo mejor.

Estos bolcheviques viven una gran contradicción, por un lado son pregoneros y opinadores de los principios de la Web 2.0 –participación, conversación, colaboración….. pero muchos actúan como bolcheviques 1.0, estás conmigo o estas contra mí , rehúyen cualquier conversación, transmiten unidireccionalmente y rápidamente buscan el protagonismo  reflejo de un pensamiento egocéntrico.
Si se hubiesen comportados como Lideres 2.0, hubiesen pensado, cocinado y, aprovechando su visibilidad en los Medios Sociales y en los Medios de Masas, puesto en circulación un anteproyecto de Manifiesto para que la Web 2.0 de nuestro país pudiese discutirlo, reescribirlo y, al final, trasladarlo al Gobierno.

Publicar un Manifiesto y generar adhesiones por el efecto viral de la red es como la lluvia en el desierto, moja la arena pero esta se seca enseguida.

Lanzar un proceso de conversación en la red alrededor del manifiesto es generar dinámicas, o al menos intentar generarlas, para mantener un debate vivo y constructivo durante un cierto tiempo, el tiempo necesario para los brotes verdes…, donde los protagonistas hubiesen sido todos –creadores, internautas 2.0 y líderes 2.0-.

Lamentablemente, en nuestro país , todavía domina la cultura de la adhesión y no la de la participación y colaboración. Que cada uno le ponga rostro a sus bolcheviques.
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