Open Data. La ficción de la transparencia pública

Hace casi dos años, la Administración estadounidense puso en marcha el proyecto data.gov con el objetivo abrir los datos públicos y ponerlos a disposición de la sociedad para que la iniciativa privada pueda desarrollar servicios que aporten valor a la ciudadanía y fomentar la transparencia de las Administraciones Públicas (AA.PP.) facilitando así las iniciativas de análisis y evaluación de la gestión pública.
En este periodo hemos visto como las iniciativas se han multiplicado en varios países en los distintos niveles de sus AA.PP. o en organismos supranacionales como las Naciones Unidas (UNData Api Project), la OCDE (OECEiLibray) o el Banco Mundial (Data Catalog).

En el World Map of Open Government Data Initiatives (vía NicolasKaiser-Bril) puedes ver con detalle el mapa de las iniciativas Open Data y los enlaces a los sitios Web. También se puede consultar la Open Data @ CTIC que también incluye un mapa y sus enlaces a sitios Web.
Que las AA.PP. ponga a disposición del gran público sus datos, la inmensa mayoría series estadísticas, de una forma accesible al público no deja de ser una aportación positiva al desarrollo de la Sociedad de la Información. Sin embargo, en mi opinión, por el momento la transparencia como banderín de la iniciativa brilla por su ausencia.
En efecto, el argumento de que el crecimiento de los conjuntos de datos disponible dará lugar a una mayor transparencia es alimentar una ficción. Porque la mayoría de los conjuntos de datos que se están liberando en la Red ya estaban liberados al público en otros soportes como los anuarios estadísticos que publicaban los diferentes organismos públicos o centros de investigación, y, sobre todo, no debemos olvidar que las AA.PP. de acuerdo con las directrices políticas de sus gobiernos  siguen manteniendo la potestad de decidir lo que es público y lo que se mantiene bajo siete llaves.
Así mismo, hay formas de alimentar la ficción de la transparencia. Por ejemplo, las administraciones nos pueden aportar el presupuesto anual agregado en sus diferentes artículos, es un detalle y no deja de ser un información interesante para conocer grosso modo dónde van nuestros impuestos. Es decir, podemos saber a nivel macro que parte del gasto se destinará a remunerar al personal o que parte se dedicará a inversiones (hasta aquí la transparencia). Pero si queremos conocer a nivel micro las distintas partidas presupuestadas y la ejecución de dicho presupuesto (aquí empieza la ficción) lo vamos a tener difícil, pero que muy difícil.
Al margen de los catálogos de datos puestos a disposición del público y la posibilidad de poder solicitar que se liberen nuevos conjuntos de datos, la realidad es que un ciudadano, un investigador o un periodista que solicita datos concretos a las AA.PP. sin incurrir en aspectos como la privacidad, la seguridad o la propiedad, lo más probable es que se enfrente casi siempre a un rechazo inicial.
Aún mas, la apertura de datos públicos no está pensada en y para los ciudadanos, esta pensada para el sector empresarial.  Se “pide” a las administraciones generar catálogos de datos, de preferencia en un formato “entendible” por las máquinas. Un esfuerzo y, por consiguiente un coste a cargo de los contribuyentes, donde el ciudadano no suele ser el principal beneficiario porque no todo el mundo es capaz de leer o interpretar una tabla o un gráfico en Excel y menos una base de datos organizada en formato RDF semántica.  Por tanto, el principal destinatario es el sector privado que desarrollará aplicaciones con un valor añadido comercial gracias al marshupy el cruce de diferentes conjunto de datos públicos, los cuales, en algunos casos, generarán otros nuevos conjuntos de datos que ya no serán públicos.
En otras palabras, transparencia la que considere oportuna la Administración, beneficiario principal: las empresas que podrán “innovar” y desarrollar sus modelos de negocio gracias a los datos públicos.  ¿El ciudadano?…
Mientras tanto, cada nueva iniciativa de datos abiertos irá precedida de una declaración programática del tipo:  “Con el Open Data X persigue aumentar la transparencia, al permitir el acceso a su información, haciendo un ejercicio continuado de rendir cuentas, universalizar el acceso a los datos permitiendo un uso social y su reutilización, para crear, por ejemplo, servicios basados en información pública por parte del sector privado (complementando los servicios que ofrece X) y, promocionar el tejido económico y la innovación, ofreciendo datos de calidad, la materia prima de la sociedad de la información” con sustituir X por el nombre oficial de tu organización ya tienes la plantilla programática.
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