El Mobile World Congress y el cuento de la lechera

El Mobile World Congress 2012, (MWC) acaba de celebrarse en Barcelona y se consolida como el principal congreso mundial de las TIC relacionadas con la movilidad con un importante éxito en asistencia (67.000 profesionales) y con un impacto económico estimado en unos 300 millones de euros en el sector de servicios y turismo. También es de destacar que su continuidad está garantizada hasta el año 2018 con unas perspectivas de un impacto económico de unos 3.500 millones de euros en los próximos 6 años.  Todo un éxito para la marca Barcelona como ciudad de certámenes y ocio que ayuda a consolidar el sector económico relacionado con el turismo y los eventos. Asimismo, el éxito del certamen ha despertado una cierta euforia en determinados poderes públicos en el sentido de que dicho certamen puede contribuir a dinamizar el sector más innovador de las TIC y  convertir a Barcelona en un referente mundial. En mi opinión, creo que dicha euforia es una reedición del cuento de la lechera, porque es hablar sobre las ilusiones exageradas o los negocios fantásticos.
Una cosa es un evento mundial que concentra todas las novedades y tendencias tecnológicas y los principales profesionales del sector durante una semana, y otra cosa es el desarrollo local de un sector económico innovador operando los 365 días del año, año tras año.  Un buen indicador es la presencia de empresas en el certamen dejando a un lado a las grandes multinacionales y operadoras del sector y, en este punto, hemos observado que la presencia de empresas españolas o catalanas era más bien discreta en términos cualitativos si lo comparamos con el pabellón de Israel que se convirtió en uno de los centros neurálgicos del certamen y punto de referencia para los asistentes con más de un centenar de empresas punteras en el sector (65 de telefonía y 40 de aplicaciones).
El hecho de que las empresas israelitas hayan sido un punto de referencia en el certamen es el resultado de la política económica de un país de 7 millones de habitantes con una hoja de ruta de transformación de la economía basada en una cantera de miles de start-ups tecnológicas que nacen y crecen gracias a la coinversión, compartiendo el riesgo, del sector publico con el sector privado en el marco de una política (Start-up Nation) donde la innovación y la competitividad, junto a una visión de internacionalización en una economía mundial dinámica está generando  más start-ups que en países como Japón, China, India, Corea, Canadá o el Reino Unido, o que, hoy en día, en el NASDAQ coticen 63 compañías israelitas, más que las de cualquier otro país extranjero.
Para que Barcelona, Cataluña o España sea un referente en la innovación tecnológica, es algo que va más allá de ser la sede de un evento internacional durante unos pocos días. Lo que se requiere es que nuestra clase política, junto con los sectores económicos y sociales más dinámicos, sean capaces de establecer la hoja de ruta a medio y largo plazo con las transformaciones del modelo económico que nos ayude a salir de la crisis. Lamentablemente están anclados en el cortoplacismo de los ajustes y recortes con una visión de futuro limitada a unos pocos meses vistas. Ya hemos perdido más de una década asentados en un modelo de crecimiento basado en el ladrillo y la especulación que nos está pasando factura de forma sangrante. Ignoro si todavía nos quedan recursos o fuerzas para afrontar los nuevos retos de una economía productiva y de servicios acorde con el siglo XXI y la dinámica de la globalización de estos últimos años.
Por el momento, en Barcelona, el objetivo es crear el Mobile World Hub, un organismo gestionado por una fundación integrada inicialmente por el Ministerio de Industria, la Generalitat, el Ayuntamiento de Barcelona, la asociación GSMA (que agrupa a los fabricante de telefonía móvil) y Fira de Barcelona, que se centrará en un programa de proyectos industriales y de desarrollo de soluciones y que podría crear unos 150 puestos de trabajo. ¿Será el embrión de algo serio?… o ¿Será un organismo más que acabará languideciendo como otros tantos que se han creado en el pasado?…
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