Emprendedores y los “Yo S.L.”. Danzad, Danzad Malditos

Año 2007, la tasa de desempleo registrada por la EPA no superó de media los 8,3%, la tasa de paro más baja en treinta años. En aquella época de bonanza nadie hablaba de emprendimiento en nuestro país, se hablaba de especulación, de obtener dinero de forma rápida en un modelo económico intensivo en mano de obra impulsado por sectores de bajo valor añadido como la construcción y el turismo. Hoy, con una tasa de desempleo del 26% y con casi 6 millones de personas sin posibilidad de trabajar, el término emprendimiento, se ha convertido en una especie de mantra que se invoca desde todos los foros como la única opción individual para salir del paro. Son innumerables los eventos sobre emprendimiento que se realizan a lo largo y ancho de nuestra geografía, en el que un reducido número de emprendedores de “éxito” se pasean explicando sus experiencias, casi siempre son los mismos. Son como los enanos, los gigantes o las mujeres barbudas que mostraban los circos a finales del siglo XIX y principio del XX. El espectáculo de los seres exóticos.
También, han aflorado los consultores “expertos” en emprendimiento y otros afines que conforman una fauna presente en conferencias, tertulias, artículos en medios de comunicación y, sobre todo, en las redes sociales. Salvo algunos casos donde brilla la honestidad, la gran mayoría son simples charlatanes, que nunca han afrontado la realidad emprendedora, y que a lo máximo consiguen hilvanar un discurso a base de frases hechas para encandilar a una audiencia desesperada.
En España, emprender no es fácil, no existe el ecosistema social y económico que lo propicie. Lo explicábamos en ¿Por qué cuesta ser emprendedor en España?. Es cierto que nos encontramos con algunos casos de personas emprendedoras que consiguen tirar adelante sus proyectos, pero la excepción no confirma la regla. Estamos en una especie de cul-de-sac, en un callejón sin salida: un empleo asalariado, tal como lo conocemos hoy en día, cada vez es más escaso y la opción del emprendimiento, como forma de autoempleo, en un contexto nada favorable. Obviamente queda la opción de la emigración, una opción que van asumiendo, cada vez más, los jóvenes cualificados en busca de nuevas oportunidades.
Es posible que el nuevo escenario socio-económico que se empieza a dibujar en nuestro país acelere la transformación de asalariado a emprendedor. Porque este nuevo escenario no es nada alentador para el trabajo asalariado ya que estamos inmersos en una importante devaluación de los costes laborales (bajadas de salarios y reducción beneficios sociales) y en una flexibilización de las plantillas (precariedad en los puestos de trabajo) como una vía para incrementar la competitividad de las empresas actuales. La Reforma Laboral del 2012 está siendo el instrumento de dicha devaluación. Asimismo, nos encontramos con una falta de iniciativas en la generación de nuevas actividades empresariales acordes con los retos del siglo XXI. Esta falta de iniciativa está propiciada por un capitalismo financiero que actualmente busca una rentabilidad cortoplacista sin ningún interés en la naturaleza de las actividades en las que invierte.  A modo de ejemplo, en todo este tiempo de crisis, los dos grandes proyectos empresariales que se están planteando es el de Eurovegas en Madrid o el BCN World en Barcelona. Son proyectos que aportan poco valor añadido a la economía, salvo lo relacionado con el ocio, el juego y el hedonismo.
Mientras tanto, la resignación, más que la indignación, se impone en el mundo laboral con las continuas pérdidas de derechos laborales. En el año 2007, en una situación de pleno empleo, la preocupación por la calidad del empleo, según el barómetro del CIS, se situaba en los diez puntos (10%), hoy, con el 26% de desempleo está en el 1,1% (febrero del 2013). La cuestión es conseguir trabajo, sea lo que sea. Se está imponiendo un pragmatismo conformista y oportunista. Hay que reinventarse, hay que adaptarse a la situación. Son las muletillas en los discursos dominantes donde se dibuja la figura del joven pragmático y practico que no deja pasar sus oportunidades. Se impone la creación de la marca personal “Yo S.L.” para destacar en un mercado laboral apretado y escaso, es la salida indivudualista. Las redes sociales son el escaparate de los “Yo S.L.”, los atrapados por la precariedad laboral, sin conciencia política y social. Una gran mayoría acríticos buenrollistas engatusados por charlatanes del dospuntocerismo que se comportan como los desolados personajes de la excelente película de Sydney Pollack, Danzad, Danzad, Malditos.
Unos considerarán pesimista esta entrada en blog, otros la considerarán una invitación al sentido de la responsabilidad y conciencia social y política, a la revuelta, a la solidaridad y la lucha contra un sistema cada vez más individualista e inhumano. Que cada uno lo interprete según su conciencia y experiencia vital.
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