Día 10: Leo Messi y los héroes de carne y huesos

Martes, 24 de marzo. Me gustaría pensar que la crisis del Covid-19 nos servirá para replantearnos nuestra escala de valores en muchos aspectos de la vida. Por ejemplo, pienso en nuestro imaginario sobre los héroes. El ideal de hombres excepcionales con habilidades y personalidad que le permiten llevar a cabo hazañas extraordinarias y beneficiosas para salvar a personas o situaciones de peligro. Es el caso de los héroes de la antigua mitología, es el imaginario que provoca la ficción de Superman, o son las gestas deportivas de Leo Messi cuando salva de una derrota al Club de Fútbol Barcelona con una gran jugada magistral. 

Cuando oímos la palabra héroe, pensamos en alguien que actúa con honor, integridad, valentía. Pensamos en esa persona que es un ejemplo y que siempre acaba teniendo su reconocimiento social.por su arrojo y esfuerzo al vencer monstruos, por explorar caminos desconocidos, por ser magnánimos y por salir victoriosos. Sin embargo, frente al audaz héroe solitario, con la pandemia que nos azota, vemos surgir como esporas una inmensa cantidad de héroes de diferente naturaleza caracterizados por ser anónimos, temerosos, débiles o quebradizos. Una estirpe de héroes invisibles que nos ayudan, que nos protegen. Son los héroes solidarios, son los que no tendrán calles o monumentos en plazas o jardines. Pero, son los que, a lo largo de la historia, han estado presentes en los momentos difíciles.

Leo Messi, seguirá siendo un héroe para mucha gente y, sin lugar a dudas, se lo merece de acuerdo con una serie de valores socialmente dominantes, a mí personalmente me cae bien. Acaba de donar un millón de euros al Hospital Clínico de Barcelona, donación que tendrá una importante desgravación fiscal, y está negociando·”rebajar” sus ingresos de cerca de 81 millones para paliar los problemas económicos que provoca a su club el parón de la liga. También, desde su casa, utiliza su imagen mediática a través de vídeos y declaraciones para impulsar el confinamiento de la gente: Stay Home Challenge. Además, Messi se mantiene en forma realizando sus ejercicios físicos en el gimnasio particular de su domicilio bien equipado con máquinas y otros materiales deportivos. 

También tenemos a Francisco, es reponedor en el Lidl, lo conozco de verlo en el supermercado y haber intercambiado, de tarde en tarde, algunas palabras con él. Ahora, me lo imagino, todas las mañanas, sentado en el borde de su cama, atándose sus deportivas para irse a trabajar y, sobre todo, mentalizándose que deberá afrontar otra dura jornada sorteando clientela y virus mientras coloca, sin parar, mercancía en las estanterías. El trabaja por 14.000 euros brutos al año, aunque estos días, por las horas complementarias estará consiguiendo redondear sus ingresos. Creo que, si por él fuera, no iría a trabajar, se quedaría en casa confinado jugando con su hijo Pablo. Pero su familia necesita el dinero y por lo que vé y escucha en los informativos y algún que otro comentario en redes sociales por primera vez se siente valorado por su trabajo. El lo tiene claro, seguirá al pie del cañón. Espero verlo, mañana o pasado mañana cuando salga a aprovisionarme.

También podría contarte cosas de Berta, enfermera, cuya única preocupación, lo cuenta en Twiter, es que pueda infectarse y contagiar a su familia cuando regresa a casa; de Joan, camionero; de Guillermo, policía municipal; de Adrián; de María; de Mirella; de Pedro; de Matías, de Isabel, de Carlos, de … de esos cientos de miles que están ahí, con miedo, sí mucho miedo y preocupados por la falta de medios protectores. Pero intentan exorcizar, con sus bromas, chistes, lágrimas o cálidas miradas el maldito virus. 

¡Qué cada cual elija a su héroe!
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