Día 3: El confinamiento. Poniendo perspectiva

Este primer martes, tercer día de confinamiento, está siendo algo más duro. Una vez que hemos asimilado que las medidas del gobierno de confinamiento van en serio y tomar conciencia que entramos en una etapa de incertidumbre total, sin atisbos de un futuro ni en el más corto plazo, creo que toca plantearse aceptar la nueva situación, que no es resignación, y empezar a vivir el momento, el instante con intensidad aunque estemos enclaustrado entre cuatro paredes. 

Esta crisis del 2020 además de sanitaria, por los estragos que pueda causar en las personas, es como un silencioso pero terrible tsunami que está arrasando la economía de millones de trabajadores asalariados, autónomos y pequeños empresarios que están abocados al paro y a la precariedad económica por la paralización de muchos sectores de actividad. Aquí, en nuestro país, el Gobierno anuncia un plan de 200.000 millones para amortiguar el impacto de dicha crisis.Unos dicen que esto servirá para mantener las constantes vitales de nuestra economía y sociedad, mientras que otros piensan que son simples cuidados paliativos esperando un milagro. Ignoro cuál será el desenlace de esta crisis, no creo que nadie lo sepa, por el momento me quedo con unas palabras de Mandela que me parecen apropiadas para el momento actual: “las dificultades rompen algunos hombres pero también crean otros”.

Por el momento, intento actuar en el confinamiento como Robinson Crusoe y elegir la combinación óptima de tiempo dedicado a la producción y tiempo dedicado al ocio. A su vez, elegir las tareas a realizar en el tiempo que dedico a dicha producción: comprar, ordenar, limpiar, cocinar, poner la lavadora o el cuidado personal…

PD: Aquí, en Cataluña, si prestas atención a los medios de comunicación vinculados al independentismo, es constante el mensaje, como si se tratase de una gota malaya, de que el Gobierno del Estado lo está haciendo fatal al afrontar esta pandemia, y que no le deja al Gobierno autónomo aplicar sus medidas que serán mucho más efectiva (sic). Pues eso, el “procés” no descansa contaminando políticamente con sus mantras esta crisis sanitaria, económica y social.
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