Día 4: El confinamiento. He salido a comprar

Hoy, al mediodía, he salido a comprar algunas cosillas, la calle desangelada, casi nadie. He encontrado significativo que la mayoría de las personas con las que me he cruzado eran mujeres bastante mayores con el carrito de la compra, no muy llenos, será porque en la zona donde vivo los residentes son bastantes longevos, sobre todo mujeres que viven y se sienten solas. 

He entrado en un supermercado, una entrada controlada con medidas higiénicas, y tengo que confesar que he sentido una especial admiración por el personal, por los reponedores y reponedoras y, por las cajeras. Siempre amables y más de una o uno con una sonrisa en los ojos. Gracias a ellos y ellas, a su trabajo, tenemos cubiertas nuestras necesidades más básicas. Nos están dando un ejemplo, cubren esos puestos de trabajos considerados de poco valor, denostados en la escala socioprofesional y, en cambio, estamos descubriendo lo necesario que son para nuestras vidas. Ellos no están confinados en casa, ellos no pueden teletrabajar, ellos están en primera línea expuestos, en todo momento, a ese enemigo invisible. 

Además, he encontrado un vídeo en las redes sociales que es un ejemplo del talante de muchas personas de este colectivo. Es un vídeo grabado en un establecimiento Carrefour antes de su apertura. 




Obviamente este pequeño homenaje que intento transmitir es extensible a todos aquellos y aquellas que, en gran la trastienda, también contribuyen que la cadena de suministro funcione a pesar de estar también expuestos, desde la recogida de la materia prima, la elaboración o empaquetado, hasta el transporte y almacenaje logístico. Sin ellos nada funcionaría. 

Me pregunto: ¿Cuántos de ellos ya han dado positivo? Difícil respuesta...

PD: Acabo de escuchar el discurso del Rey con una impresionante banda sonora de caceroladas y gritos desde las ventanas y balcones de mi barrio. Un discurso paternalista, en la línea habitual de la Casa Real, una especie de corta y pega de mensajes institucionales lleno de tópicos y que no aporta nada, como mínimo a mí no me aporta nada. Sobre la epidemia real que le afecta, el Corinna virus, ni un comentario. Para mí, no tiene sentido que tengamos que mantener la Monarquía.

Esta comparecencia me ha impulsado a volver hojear la novela: Doctor Guillotina de Herbert Lom, me quedo con este párrafo: “El Rey Luis XVI fue ejecutado a las doce del mediodía… Podía haber sido un inepto cuando vivía, pero murió como un rey, con la cabeza alta y con extrema compostura. La multitud que rodeaba la guillotina rugió mostrando su aprobación.”.
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