Día 18: Covid-19 y el fin de una generación

Miércoles, 1 de abril. Hoy, después de tres semanas, nos enteramos que la Generalitat de Cataluña da por primera vez la cifra de ancianos fallecidos en las residencias de la tercera edad en Cataluña. Ya van más de 360 muertos y hay más de 830 personas contagiadas que todavía están viviendo en los centros. Hasta ahora, todas estas personas, fallecidas o contagiadas, no se han contabilizado en los cómputos oficiales. Además, se estima que en el 44% de las 1.073 residencias hay casos de contagios. Y, para más inri, señalar la falta de recursos y personal para atender las 64 mil residentes.

Pero el Departamento de Salud ha ignorado todas estas personas durante todo este tiempo, porque, según sus responsables, la competencia es de otro departamento. Una explicación sencilla por parte de los responsables políticos, sin inmutarse ni despeinarse. Pero ya se sabía, desde el principio de la pandemia por la situación en Madrid, que la mayoría de los geriátricos eran trampas mortales para sus residentes porque, entre otros factores, el hacinamiento en estos centros no permiten aplicar las medidas más básicas de prevención de los contagios como la “distancia mínima de separación social”. Tampoco es casual que las residencias más afectadas son aquellas que acogen a las clases más populares. Aunque es cierto que el coronavirus no distingue entre clases sociales, también es cierto que las clases sociales más privilegiadas cuentan con más recursos para defenderse.

Hasta cierto punto puedo entender que estamos viviendo momentos complicados y de difícil gestión, pero me subleva y llena de indignación esta situación, como debería sublevar e indignar a cualquier persona bien nacida, porque todas estas víctimas del coronavirus no están provocadas, exclusivamente, por el desbordamiento de la situación sanitaria, es fruto de la incompetencia y la negligencia, junto con la ceguera provocada por el carroñerismo político de los miembros del Govern en su pulso con el Estado. 

Es triste ver como esta epidemia se está cebando en la generación de la posguerra, el mayor porcentaje de muertos por el coronavirus se sitúa a partir de los 80 años, casi el 60% de los fallecidos. Son las mujeres y los hombres que pasaron su infancia o nacieron o durante la guerra civil. Es la generación en la que muchos de sus miembros pasaron hambre; es la que tuvo que emigrar masivamente para sobrevivir, es la que tuvo que construir con sus propias manos las barracas para alojar a toda su familia; es la generación que trabajó duramente; la que fue arrancando a la Dictadura derechos laborales a golpe de huelgas a pesar de la salvaje represión. Es la generación que apostó por la democracia en aquellos años de la transición; es la generación que se privó de muchas cosas para que sus hijos y nietos tuviesen la mejor educación y formación. 

Hoy muchos de ellos, están muriendo solos, sin posibilidad de rodearse de sus seres queridos. No se merecen este  final tan triste.
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