Día 19: El Covid-19 nos está robando el mes de abril

Jueves, 2 de abril. Hoy he salido para comprar, hacía seis días que no pisaba la calle. La rutina se ha adueñado del paisaje: calles desangeladas, pocas personas caminando rápidamente, si te cruzas con alguien nos separamos para mantener la distancia, colas manteniendo las separaciones de rigor para entrar en los supermercados. En la calle, a media mañana, dominan las personas arrastrando el carro de la compra. 

Veo que hoy es el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo decretado por las Naciones Unidas. Me viene la imagen de hace un par de días. Estaba en el balcón y vi que por la acera de enfrente caminaba una mujer con un niño de unos diez años. Era el primer niño que veía en la calle desde que se instauró el estado de alarma, el crio llevaba un pañuelo de una tonalidad azulada alrededor del cuello; me imaginé, por lo que había leído, que el niño debía ser autista y el pañuelo era su “salvoconducto” para que la “masa bienpensante” no le gritara, increpara o insultara, o para que la policía no lo controlara. En esta crisis sanitaria salir a la calle con el perro, tantas veces como a uno le rote, está bien visto y aceptado, mientras que las salidas terapéuticas por prescripción médica, son de presuntos culpables de insolidaridad. Para mí este tipo de “salvoconducto”, es una forma clara de estigmatización porque vulnera cualquier derecho de intimidad y, por tanto, es una cuestión de derechos individuales y de respeto a las personas. Si hay que poner un brazalete bien visible o mejor, un bozal, es a aquellos que insultan a las víctimas, es a aquellos que emiten juicios sin ningún tipo de información previa.

Hoy ya hemos superado las 10.000 víctimas oficiales por el coronavirus, con los últimos 950 fallecidos en las últimas 24 horas. Los expertos van manifestando, con todo prudencia, que nos estamos acercando al pico de la curva. La cuestión es que cuando uno llega al pico, nos podemos encontrar con un descenso pronunciado o una meseta sostenida con 800-900 fallecimientos por día. Nos tenemos que ir mentalizando que el confinamiento, como mínimo, durará todo el mes de abril.

Y, como es habitual, a primero de mes, tenemos los datos de la situación del empleo del mes de marzo. Como se esperaba, demoledores: casi 900.000 afiliados menos a la Seguridad Social, el desempleo se incrementa en más de 302.000 personas y hay 620.000 afectados por los ERTEs. Aunque tengo la impresión que esto es un aperitivo, hay claros indicios de que la economía basada en el modelo clásico del crecimiento de la oferta y la demanda tardará en volver a activarse y, por tanto, muchas empresas empezarán a ajustar plantillas una vez normalizada la crisis sanitaria. 

Hay actitudes que honoran a personas y es el caso del diputado socialista por Gipuzkoa y ex alcalde de san Sebastián, Odón Elorza, el cual ha sido el primer diputado en renunciar al plus salarial por desplazamiento que reciben los parlamentarios, en su caso 1.900 euros. Lo que es incomprensible es que los diputados, tanto del Congreso, como de las cámaras autonómicas estén cobrando dietas y pluses salariales por este concepto, cuando la inmensa mayoría están confinados.

La verdad, hoy no es un buen día. Siempre nos queda la música, las canciones o la poesía. Buen momento para escuchar a Joaquín Sabina y su canción de “¿Quién me ha robado el mes de abril?”.



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