Día 26: El desconfinamiento político

Jueves, 9 de abril. Bueno, parece ser que los fallecimientos descienden, la cifra oficial total es de 15.238 muertos, un dato que no refleja para nada la realidad cuando el las Comunidades Autónomas son incapaces de contar las víctimas reales o porque cada una suministra los datos al Gobierno tal como le sale del bálano político. Mi Consellera de Salut, Alba Vergés, la cual me transmite la misma confianza que la orquesta del Titanic tocando "Nearer, My God, to Thee" mientras el transatlántico se iba hundiendo, me informa que el 94% de las 3.041 personas que han fallecido hasta ahora por coronavirus en Cataluña eran mayores de 60 años y el 67% tenían más de 80 años. Si yo fuera un humorista o un fan de las conspiraciones diría que el coronavirus es un invento del FMI en su permanente “sueño húmedo” para recortar radicalmente las pensiones del 94% de los seniors y los ancianos, aquí y en Pernambuco. Y para aquellos que disfrutan con las competiciones deportivas y rankings de todo tipo, la noticia sería que “Estados Unidos adelanta a España como el segundo país con más muertos con coronavirus”, Pues nada, hemos perdido una posición en la pole position” de los damnificados por la pandemia.

A propósito, para el que me esté leyendo, si eres ajeno a la política o te desentiende de ella, puedes ahorrarte lo escrito a continuación. Pero no olvides: tu podrás “pasar” de la política, pero ella, con sus actos invade e invadirá hasta el último resquicio de tu realidad y la de los tuyos. ¡Alguien te lo tiene que decir!

Pues sigo. Otro de los temas que ha despertado mi curiosidad es como los partidos políticos empiezan a prepararse y a posicionarse para lidiar en una lucha sin cuartel durante el largo proceso del desconfinamiento progresivo, porque todos los partidos saben que este es un momento crucial para el país y de que como se vendan ante la opinión pública dependerá lo que pase después.

Ya empiezan a perfilarse algo en el panorama a corto plazo. Vemos al Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, poniendo a su jefe del Gabinete de Presidencia, Iván Redondo, como responsable del “grupo de desconfinamiento progresivo” en el que participarán cargos y técnicos de todos los ministerios. Todo apunta que el PSOE defenderá que ha hecho lo posible y lo imposible para gestionar la sanidad, la política europea y la economía, mientras que Unida Podemos se centrará en todo lo que han aportado en apoyar el desarrollo de las medidas sociales que han contrarrestado las propuestas antisociales de los neoliberales. Ambos, como socios de gobierno se respetarán mutuamente con alguna que otra velada crítica para marcar perfil. A lo mejor, ambos tendrán éxito si queda demostrado, por el caos sanitario mundial, que nadie tenía “el modelo acertado” empezando por la OMS, y, por tanto, aquí se hizo todo lo que se pudo teniendo en cuenta la herencia de los recortes del PP; además, lo más importante y determinante será la concreción de un plan del Eurogrupo que no requiera un rescate económico del país y así poder afrontar políticas económicas y sociales que permitan esquivar las consecuencias más graves de la crisis económica provocada por el coronavirus. Por el momento, Creo que Pedro Sánchez está pensando que, como en el ajedrez, quien abre la partida marca la partida, convoca a todos los partidos políticos para explorar la posibilidad de un gran pacto político, económico y social para afrontar la crisis y, así, poder saber con quién poder contar para reeditar un especie de nuevos “pactos de la Moncloa” con los agentes económicos y sociales. Puede ser una buena apertura ya que permitirá clarificar los posicionamientos políticos desde un principio, aunque los partidos no están por la labor, incluido algunos recelos de su socio de gobierno. Ya veremos.

El Partido Popular, aunque está utilizando la comunidad de Madrid como rompeolas del Gobierno, tiene un problema. En efecto, una parte importante de la sociedad está viendo y experimentando, con esta crisis sanitaria, la importancia del sector público y el papel intervencionista del Estado para ayudar a las personas afectadas económicamente y socialmente y, por tanto, esta percepción ciudadana conlleva, a corto y medio plazo, que la derivada económica y social del coronavirus va a requerir, es mi opinión, sí o sí, políticas económicas socialdemócratas que difícilmente el partido de la derecha puede asumir de forma efectiva, otra cosa son las promesas que pueda realizar pero que, en su línea cómo ha ido mostrando en el pasado, no ejecutará. Otro de los problemas que tendrá es que si se produce un descontento por cualquier agudización o descontrol de la crisis sanitaria, económica y social, a priori, lo rentabilizará Vox con su demagogia populista.

Ciudadanos, desde que dejó de ser la gran esperanza blanca del centro neoliberal hegemónico a nivel del Estado, se mueve por la política española como “Mike, el pollo sin cabeza”, hasta ahora ha estado apoyando o entrando en gobiernos municipales y autonómicos con el Partido Popular y Vox, en estos momentos, con un nuevo liderazgo, se abre a poder dar “apoyos”, con condiciones, a la coalición de izquierda del Gobierno porque “es tiempo de unidad”.

Vox, con su estilo propio. Siempre con su populismo carroñero, exhibiendo un patriotismo tabernero de vino de garrafón que, en sus momentos más álgidos de ebriedad, invoca matar “virus chinos” con anticuerpos “españoles”. La cuestión para ellos es que contra peor vaya todo, desde la crisis sanitaria, hasta las crisis económicas y sociales, refuerza su músculo ideológico para conseguir electorado y para arrastrar a la principal fuerza de la derecha hacia posiciones más ultras en muchos terrenos políticos, sociales y económicos tal como se ha ido haciendo hasta ahora.

Por último tenemos a los independentistas. En el caso de Euskadi, el PNV, con unas elecciones convocadas y aplazadas sine die, que a cada decreto o acción del Gobierno del Estado, el cual podía invadir alguna de sus competencias, a manifestado su más enérgica queja pasando a continuación a acatarlas, más o menos, sin volver a rechistar. Mientras que en Cataluña, como dice un amigo mío hay que darles de comer aparte, ya escribiré más adelante dada la complejidad política después del fracaso de la DUI y sus consecuencias. Por el momento, debemos quedarnos con los mantras, día a día, del Govern de la Generalitat de que “nosotros lo estamos haciendo muy bien y el Estado muy mal” y de que “si no lo estamos haciendo bien es porque España no nos deja” acompañado por el coro ultra independentista, minoritario, pero muy activo en las redes sociales, con pseudoargumentos para dar consistencia al mantra de “España nos mata”, un salto cualitativo de aquel otro mantra de “España nos roba”. Eso sí, los ancianos muriendo como moscas en los geriátricos catalanes por la negligencia e incompetencias de los Departamentos de Asunto Sociales y Salud, ambos en manos de ERC. Un asunto que, por los indicios que van apareciendo, ayudará a JuntsXCat en el afilado de los cuchillos para el degüello político de su principal competidor político en un unas hipotéticas elecciones catalanas después del confinamiento. Aprovechar el tema de la mortandad en las residencias, por lo sensible del tema y su impacto emocional en la sociedad, es una “perita en dulce” en la dialéctica partidista. Obviamente, también lo aprovechará el resto de los partidos políticos.

Pues eso, hoy yo lo veo así y lo apunto en mi diario para poder constatar, en un futuro, hasta qué punto he acertado en mi pronóstico y poder graduarme oficialmente como “politólogo”.  Así podré dar rienda suelta mi pasión por la política.
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