Día 28: Plenilunio de primavera

Sábado, 11 de abril. Este es un sábado especial, estamos en la que podríamos llamar zona cero de la Semana Santa, para el relato de la Iglesia católica hoy es el día de la ausencia, un día de dolor, de reposo, de esperanza, de soledad. Sin embargo, para la naturaleza, es el primer plenilunio de primavera, es la explosión de vida.

Pensando en cosas más humanas, debido a la pandemia, este sábado es, para muchas personas, la frustración de no haber podido disfrutar de unas vacaciones deseadas o de un viaje proyectado hace tiempo; para los pequeños y medianos empresarios es la antesala de la ruina; para cientos y cientos de miles de trabajadores precarios que, sin ERTEs ni prestaciones de paro, ven cómo se está difuminando la oportunidad de poder trabajar en los próximos meses, lo único que les quedará es poder conseguir el anunciado Ingreso Mínimo Vital que les permita sobrevivir. Obviamente, la patronal es muy reticente a esta medida, para ellos la existencia de una masa de mano de obra desempleada sin un mínimo vital de ingresos siempre es mano de obra barata. Es la lógica de la oferta y la demanda. 

He dejado de fijarme en el detalle de las cifras de contagiados, muertos y curados. Son miles, aquí y en el resto del mundo, y con fijarse en cómo están las curvas de las gráficas que nos muestran los medios, una ya obtiene una impresión del panorama. Todos estamos deseando que las líneas de infectados y fallecidos descienda rápidamente. Es una buena noticia de que SEAT detenga la fabricación de respiradores de emergencia OxyGEN a raíz de la descongestión progresiva de las UCI en los hospitales. Hasta ahora había fabricado unas 500 unidades y están en disposición de retomar su fabricación en el caso de que haya un rebrote de la pandemia y se dispare la demanda de estos artilugios. 

Ahora, se plantea volver a reiniciar la actividad laboral de los trabajadores no esenciales a partir de este próximo lunes o martes. Esto quiere decir, que a partir de pasado mañana, se incrementará notablemente el movimiento de personas en los transportes públicos y la concentración de personas en centros de trabajos. Dicen que Sanidad va a enviar algunas pautas de recomendaciones a las empresas para poder hacer frente con efectividad al coronavirus en la vuelta al trabajo. Entre ellas, la entrada al centro de trabajo escalonada, la reducción de los turnos, el cierre de áreas comunes, el mantenimiento de la distancia de seguridad entre empleados o que se puede tomar la temperatura y facilitar el lavado de manos. Yo me pregunto: ¿cuántas de ellas podrán aplicar dichas medidas? Dudo que la mayoría de empresas tenga la flexibilidad suficiente para hacerlas efectivas considerando aspectos como la disponibilidad de espacios extras, o los condicionantes técnicos-organizativos según el tipo de actividad o producción.

Entiendo que plantear este retorno a una cierta “normalidad” en medio de una crisis sanitaria que no se ha superado y que, a todas luces, tardará en superarse, está condicionado porque ya estamos inmersos en una crisis socioeconómica cuya profundidad estará determinada por la capacidad que tenga cada país para soportarla en el contexto, no hay que olvidarlo, de interdependencia económica y financiera global. Ni estoy en contra, ni estoy a favor, no soy un super experto socio-económico-político-sanitario como los tertulianos que se pasean por los medios o pontifican desde videoconferencias. Soy un simple observador que intenta aplicar el sentido común y, desde mi atalaya, en Barcelona, diría que no quiero estar en la piel de los que deciden reiniciar las actividades económicas, porque como se agrave la crisis sanitaria no habrá quien los salve. El PSOE-Unidas Podemos, se lo juegan el todo por el todo, tanto políticamente como, en muchos casos, a nivel personal. El carroñerismo político ya está afilando sus cuchillos y dagas. Suenan trompetas y tambores, es el toque a degüello y como lobos hambrientos, la derecha, la ultraderecha y algún que otro compañero de viaje haciendo gala de su fama de despiadados demonios de la guerra se abalanzarán hacia la izquierda al grito de ¡Santiago y cierra, España! Más o menos es lo que nos anuncia el periodista José Antonio Zarzalejos, con la sutileza e inteligencia que le caracteriza, en "su"  llamada a la cruzada de salvación nacional.
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