Día 31: It's Capitalism, Stupid!


Martes, 14 de abril. Hoy es un buen momento para recordar aquel régimen que llegó a España un martes como hoy en 1931 y que, con sus luces y sombras, trato de sacar a España del Antiguo Régimen. Fue un rayo de esperanza que desapareció, después de una terrible guerra civil, en 1939 con la implantación de una de las Dictaduras más larga y cruel en Europa. Desde mi confinamiento: ¡Viva la República!

Ayer reflexionaba sobre la reanudación de actividades económicas en medio de una crisis sanitaria que sigue muy activa y mi conclusión, más o menos, era que no se iba a alterar el sistema económico actual. Es posible que observemos algunos pequeños cambios, pero no serán significativos para cualquier proceso de transformación. De ahí, mi exclamación: It’s Capitalism, Stupid!

Tengo la impresión que nuestra sociedad empieza a asumir que la crisis sanitaria del coronavirus va a distorsionar algunos aspectos de nuestros modos de vida provocando cambios en nuestros hábitos cotidianos y en nuestras relaciones con terceros. Al menos, hasta que no se disponga de una vacuna o remedio que permita controlar los contagios. Asimismo, creo que muchas personas ya están asumiendo que van a enfrentarse a una crisis económica de gran calado. Estoy convencido que más de uno de los que se han reincorporado al trabajo presencial esta semana lo han hecho con una sensación ambivalente: por un lado preocupados por los riesgos para la salud y, por otro lado, aliviados porque por el momento tiene o mantiene un puesto de trabajo. Es el sino de la vida de los trabajadores.

Sobre la situación económica, la única certeza que tenemos por el momento es que la actividad económica mundial se ha frenado por las medidas de confinamiento adoptadas en los distintos países provocando que el PIB mundial entre este año 2020 en recesión. A partir de este punto el vocerío de expertos, opinadores y otros elementos estableciendo escenarios plausibles par la recuperación económica va a ser de traca. Yo diría que el FMI acaba de realizar, con su informe de hoy, el disparo de salida para la carrera de escenarios y previsiones económicas. Por el momento, en nuestro caso, el FMI prevé que la economía española se desplome un 8% este año y que el paro se dispare hasta el 20,8% -en febrero de 2020, la tasa de desempleo se situaba en el 13,6%-. De acuerdo con esta proyección, nos encontraríamos con el mayor desplome anual desde la Guerra Civil. Según el escenario de este organismo internacional, la recuperación podrá llegar en 2021, cuando el PIB crezca un 4,3% y el desempleo baje hasta el 17,5%. Si nos sirve de consuelo, la la economía de la eurozona en su conjunto caerá un 7,5%, pero a intensidades muy diferentes según el país. 

Por lo tanto, el FMI nos propone un escenario de recuperación económica en forma de “V”. Es decir, un parón agudo pero temporal y breve de la actividad económica seguida de una fuerte rebrote. Escenario factible según el supuesto de que la pandemia se disipa en el segundo semestre de 2020 y que las medidas de contención pueden ser replegadas gradualmente. Es decir, en nuestro caso, el rebrote empezaría después del verano, más o menos. 

Obviamente, si la pandemia se descontrola o el escenario económico global se desmadra por los enfrentamientos que se puedan originar en los reposicionamientos geoestratégicos que puedan surgir a partir de esta crisis, se abren muchos escenarios. Siguiendo el símil de la letra uve, nos podríamos encontrar con una recuperación económica en forma de “U”, es decir, parón agudo acompañado por un crecimiento económico mucho más lento -varios trimestres- hasta volver a la situación previa de la crisis. En el caso de no llegar a la situación previa de la crisis nos podríamos encontrar con un “J” invertida. También tenemos la recuperación económica en forma de “W”, una especie de montaña rusa caracterizada por períodos de recesión y recuperación intercalados; o la recuperación económica en forma de “L”, donde la reactivación de la economía es muy lenta, de incluso años, tras haber sufrido una recesión económica, nos encontraríamos con una depresión económica muy importante. 

A modo de conclusión, yo diría que mientras subsista el actual sistema económico, es lo que hay, y como dijo Zygmunt Bauman: “Todas las medidas emprendidas en nombre del «rescate de la economía» se convierten, como tocadas por una varita mágica, en medidas que sirven para enriquecer a los ricos y empobrecer a los pobres.


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